Y el fiscal, ¿para cuándo? / En el ojo de la justicia – Investigación – Justicia




Esta semana se completarán ya cuatro meses desde que Néstor Humberto Martínez decidió dejar sorpresivamente su despacho, y por ningún lado aparecen señales de que el proceso para definir quién será el noveno fiscal general de la Nación se vaya a cumplir con la celeridad que necesita el país.

Así, uno de los cargos más importantes en el Estado –muchos lo consideran el segundo con más poder, después del Presidente– se mantiene en interinidad. Como si lo que más necesitáramos los colombianos no fuera que, precisamente, su justicia esté funcionando al ciento por ciento.

La terna que el presidente Duque anunció para finales de ese mismo mes de mayo sigue, por razones desconocidas, sin aparecer.

Y aunque la Corte Suprema hace algunas semanas le pidió públicamente al jefe de Estado que enviara su baraja, lo cierto es que sus magistrados siguen sin ponerse de acuerdo para nombrar a los cinco miembros que le están faltando a la Sala Plena, que es la que debe elegir al fiscal general.

En este momento solo hay 18 magistrados titulares, y la mayoría calificada requiere 16 votos. Es decir, se necesita casi unanimidad en una Corte que, precisamente, si de algo ha dado muestras en los últimos años, y en particular frente a las elecciones de fiscal y otros altos cargos, es de sus grandes tensiones internas. Pujas de poder que parecen más cercanas a la milimetría política que a una verdadera preocupación por la justicia y el mejor interés de la Nación.

¿Y mientras tanto? Nadie podría, ni mucho menos, decir que la Fiscalía no tiene en su jefe encargado, Fabio Espitia, una cabeza más que responsable.

Pero, al final, no es el titular del cargo, lo que genera varias preguntas pertinentes. En momentos de discusiones claves en el Congreso, como la de la cadena perpetua para violadores de niños, o las por todos alabadas pero poco apoyadas nuevas normas contra la corrupción, ¿tiene la misma acogida la posición de un fiscal interino que la de uno en propiedad? ¿La interinidad puede generar una situación de subordinación del fiscal encargado frente a la Corte Suprema? ¿Un encargado que sabe que saldrá en cuestión de semanas o meses no lo pensaría dos veces a la hora de que sus investigaciones empiecen a pisar callos de poderosos sectores?

La manera de matar esas y otras prevenciones es una sola. Que el Presidente y la Corte Suprema cumplan ya con su deber de darle al país un nuevo fiscal.

JHON TORRES
Editor de EL TIEMPO
En Twitter: @JhonTorresET

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