Cómo impacta el conflicto armado al medioambiente – Medio Ambiente – Vida




Cuando el doctor Thor Hanson, experto en biología de la conservación, fue voluntario del Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, en Uganda, ayudó a establecer el programa de turismo de gorilas de montaña en el Parque Nacional Impenetrable de Bwindi. En medio de esa experiencia, dice, se dio cuenta de que “cualquier esfuerzo de conservación es tan estable y sostenible como el contexto político y social en el que tiene lugar”.

Hanson se volcó entonces a analizar la relación que existe entre la guerra y la biodiversidad, e hizo un llamado a una nueva subdisciplina: la ecología de la guerra. Él la define como un subcampo de la ecología en el que se estudian, de manera más profunda y amplia, las implicaciones ambientales de los conflictos armados en todas sus etapas: los preparativos, la guerra misma y las actividades de posguerra. “Los conflictos armados van más allá de erupciones esporádicas de violencia. Son dinámicos”, señala.

Vamos por el principio: ¿cuáles son las principales relaciones entre la biodiversidad y el conflicto armado?

¡Esta es una gran pregunta! El conflicto armado tiene implicaciones importantes y, a veces, sorprendentes para la biodiversidad. Los preparativos implican una contaminación significativa en la fabricación y prueba de armas, pero también en la degradación de grandes áreas de tierra para la capacitación y el entrenamiento militar. Las guerras erosionan el tejido social y político que protege la biodiversidad, pero también pueden conducir a la recuperación de algunos recursos mediante la reducción de la actividad humana en zonas de conflicto. También es común la extracción de recursos (por ejemplo, madera, diamantes, oro, vida silvestre) para financiar la guerra, el aumento de la caza y la deforestación, el desplazamiento de la población local y el aumento de la producción de narcóticos.

¿Y en la posguerra?

Las actividades de posguerra incluyen, por ejemplo, la restauración, reconstrucción y repatriación, todas las cuales tienen implicaciones para la biodiversidad. Es complicado, pero una cosa está clara: la guerra es extremadamente frecuente en los puntos calientes de biodiversidad (los hotspots deben cumplir con dos condiciones: tener al menos 1.500 plantas vasculares endémicas y haber perdido al menos un 70 por ciento de su superficie original).

De los 40 conflictos activos en 2014, el año más reciente con un resumen revisado por expertos, 34
(85 por ciento) ocurrieron en países que tienen ‘hotspots’ de biodiversidad

Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta, ¿cuáles deberían ser las prioridades ambientales tras la firma del acuerdo de paz con las Farc-ep?

Existen increíbles oportunidades para la conservación de la biodiversidad en Colombia, pero también grandes riesgos en la prisa por volver a hacer presencia y desarrollar áreas boscosas que en algún momento estuvieron en poder de las Farc. Además del rol de los profesionales de la ciencia y la conservación –asesorando en políticas y planificación–, señalaré una prioridad importante que a menudo se pasa por alto: es esencial establecer un proceso legal claro y rápido para determinar la tenencia de la tierra en áreas de posguerra.

Hay muchas formas posibles de promover la conservación de la biodiversidad a través de áreas protegidas y la gestión sostenible de tierras públicas y privadas, así como el ecoturismo o las compensaciones por captura de carbono; sin embargo, para que cualquiera de estas ideas sea implementada, los reclamos sobre la tierra deben resolverse de manera clara y permanente. ¡Una de las primeras prioridades de conservación en paisajes de posguerra es el proceso legal!

Thor Hanson, biólogo experto en ecología de la guerra.

¿Qué aspectos positivos u oportunidades rescataría?

Las consecuencias ambientales de la guerra son abrumadoramente negativas, y el primer papel para la conservación de la biodiversidad es demostrar que la sostenibilidad puede ayudar a evitar o mitigar el riesgo de conflicto. Cuando ocurren guerras, ciertas oportunidades de conservación pueden surgir de la disminución de las actividades humanas en zonas de conflicto (por ejemplo, la suspensión de la extracción de recursos). En estos casos, la comunidad científica puede ayudar apoyando a la población local y al personal en zonas de conflicto para hacer de la biodiversidad una prioridad junto con otros objetivos de recuperación. Y luego, mantener activa esa ayuda en el periodo de posguerra.

¿Por qué el medioambiente debe ser transversal a la construcción de paz?

¡Esto es vital! El movimiento de consolidación de la paz ambiental busca oportunidades para utilizar intereses compartidos en los recursos naturales y la conservación, y así ayudar a construir la buena voluntad entre los adversarios y disminuir la tensión a través de las fronteras en disputa. La gestión de cuencas hidrográficas, la gestión de pesquerías, las áreas protegidas transfronterizas (parques de paz), la investigación cooperativa y los objetivos de conservación de la vida silvestre son algunos de los ejemplos en curso sobre la sinergia entre las prioridades ambientales compartidas y la consolidación de la paz.

En 2009, usted dijo que más del 90 % de los principales conflictos armados entre 1950 y 2000 ocurrieron en países que tienen hotspots de biodiversidad. ¿Esto ha cambiado en los últimos años? ¿Se ha actualizado?

No hemos realizado el análisis con los datos del siglo XXI, y no conozco a nadie que lo haya hecho. Pero, anecdóticamente, la tendencia parece continuar. De los 40 conflictos activos en 2014, el año más reciente con un resumen de conflictos revisado por expertos, 34 (85 %) ocurrieron en países que tienen hotspots, lo que es similar a nuestros resultados de 1950-2000. Se necesitaría profundizar más para obtener el número de cuántos combates actuales están ocurriendo en zonas altamente biodiversas y vulnerables, pero podría decirte que es similarmente alto.

¿Cómo podría usarse la ecología de los conflictos armados para la formulación de políticas, con visión a largo plazo?

Comprender las relaciones entre la guerra y la ecología fomenta una mejor formulación de políticas en todas las etapas, con resultados positivos tanto para las personas como para los recursos naturales. Existe una conexión clara entre los recursos naturales degradados, el sufrimiento humano y la frecuencia de los conflictos armados.

Las estrategias de guerra que reducen el daño ambiental también pueden reducir los costos y salvar vidas (por ejemplo, la eficiencia del combustible mejora la eficiencia de la cadena de suministro). Y las políticas de posguerra que mejoran la gestión de los recursos naturales (por ejemplo, los parques de paz en fronteras) pueden reducir las disputas sobre la tierra y el riesgo de futuros conflictos.

Durante el posconflicto, ¿en qué debería centrarse la investigación ecológica? ¿Qué tan difícil es medir los impactos de la guerra en la naturaleza?

Normalmente hay un vacío de datos muy grande. Lo primero es incluir una evaluación rápida para identificar las prioridades de conservación y las prioridades de restauración. Sin embargo, el esfuerzo debe ser multidisciplinario e incluir una evaluación de las expectativas en las ciencias sociales, las necesidades humanas.
Durante las guerras, la investigación está necesariamente limitada por razones de seguridad, pero las oportunidades se expanden de manera considerable y rápida en la posguerra. Este periodo hay que aprovecharlo.

TATIANA PARDO IBARRA
Twitter: @Tatipardo2
tatpar@eltiempo.com

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