Estos son algunos de los factores que causan que esta sea la gran depresión del siglo XXI



Laura Sofía Solórzano C – lsolorzano@larepublica.com.co

El tiempo continúa corriendo y a pesar de que las economías se encaminan a la reapertura de sus sectores, el impacto de esta pandemia podría superar los efectos de eventos históricos como la crisis financiera de 2008 o la Gran Depresión.

Según analiza un artículo de Foreign Affairs hay varios factores que justifican esta premisa: el incremento en la tasa de desempleo; la disminución en las exportaciones; y la regresión económica, que causarán que la economía mundial no vuelva a ser la misma, al menos, para esta generación.

Uno de los factores que influirían en una recuperación mucho más lenta es el incremento en la tasa de desempleo. En el caso de EE.UU. se estima que será la peor cifra de los últimos 72 años y para los demás países del mundo la cifra también es desalentadora.

El artículo de Foreign Affairs explica que quedará una grieta difícil de arreglar pues varias empresas no podrán volver a funcionar, los trabajadores podrían dejar de ser atractivos para los empleadores dada la decadencia en el desarrollo profesional y los futuros profesionales estarían pasando por pérdidas de aprendizaje.

“Será difícil encontrar una peor recesión en el siglo XXI por cuanto su impacto es global y la recuperación será demorada y muy costosa en términos fiscales y de pérdidas de empleo, muy probablemente empleos permanentes”, explicó frente a las proyecciones Humberto García, profesor de economía en la Universidad Militar Nueva Granada.

La disminución de las exportaciones también agrava la crisis, pues como consecuencia de los cierres de fronteras, la demanda mundial de bienes se ha contraído, una problemática que según comenta el artículo, se ha visto con claridad en el petróleo que a su vez afecta a los modelos comerciales y productores.

Foreign Affairs expresa que la crisis actual ha ocasionado una regresividad en los países y entre los países, que principalmente ha afectado a aquellos con menos recursos, y comenta que el mundo se enfrentaría a la peor crisis alimentaria en 50 años según proyecciones de Naciones Unidas.

El artículo expresa que a pesar de que los cierres obligatorios se levanten transitoriamente, el cambio de comportamiento en los consumidores podría tomar mucho más tiempo, lo que amenaza, principalmente a las pequeñas empresas, y agudizaría la problemática del desempleo.

Sin embargo, hay un camino que todos siguen hacia la recuperación y con un control del virus, Foreign Affairs sugiere que los avances podrían ser impresionantes, tanto en el número de contagios y mortalidad, con una recuperación en V invertida, como en el optimismo del mercado financiero.

“En la crisis de 2020 la economía no se destruyó, se contuvo, se paralizó la producción y no hubo en este caso destrucción de oferta y demanda a diferencia de lo que tuvimos en 1929 donde hubo una destrucción de capital”, explicó Ignacio Martínez, coordinador de Lacen.

Foreign Affairs concluye que la “sombra de la crisis” será larga y duradera, con consecuencias aún difíciles de predecir.

La pandemia llegó en medio de otras crisis

Un aspecto preocupante de la crisis actual, que resalta Foreign Affairs, es que la pandemia llegó en un momento en el que los factores económicos de algunos países, en especial de los más pobres, ya venían debilitándose, con lo que el impacto fue mucho más profundo.

“Como resultado de esta inestabilidad previa, más prestatarios soberanos han sido rebajados por las agencias de calificación este año que en cualquier otro año desde 1980”, añade el artículo, que expresa que los efectos del covid-19 en el sector privado podrían convertirse en un problema que el sector público deba enfrentar.

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