Zharick León habla de su papel de Rosario Montes en Pasión de gavilanes – Cine y Tv – Cultura




En los días de las audiciones de ‘Pasión de gavilanes’, en el 2002, ni los celulares estaban tan avanzados ni era tan fácil estar viendo videos de canciones. Así que lo que Zharick León sufrió cuando le preguntaron si tenía listo el tema ‘Fiera inquieta’, la que le daba razón a su personaje de Rosario Montes, no tiene nombre.

“Yo no tenía ni idea de que tenía que cantar precisamente esa. Sí me habían dicho que debía cantar, así que preparé un ‘hip hop’ en inglés, lo más lejos de lo real”, cuenta la actriz.

Alguien tenía una grabadora en uno de los salones del lugar donde se realizaba la audición y un casete con la canción, “y yo la ponía una y otra vez mientras me llamaban. Pero, la verdad, no tuve mucho tiempo para medianamente aprendérmela, debí lanzarme al agua y salí bastante ‘bajoneada’ ese día”, recuerda.

Pensó que no la iban a escoger, por eso fue una sorpresa cuando le avisaron que era Rosario Montes, la bella antagónica de esta producción en la ella hizo suspirar a muchos cuando la telenovela fue emitida por primera vez, hace 17 años, y ahora, en repetición, sucede algo muy similar.

En ese momento, Zharick León, nacida en Cartagena, tenía 28 años y era una de las más lindas de la televisión. Hoy tiene 46 y sigue siendo hermosa, ahora con dos hijos y tratando de pasar estos días de la manera más tranquila posible con ellos, aprendiendo en familia sobre estos nuevos tiempos, “convencida de que todo lo que hay en el planeta: rocas, tierra, aire, nada nos pertenece, estamos para protegernos y no destruirnos, hoy vivimos para ser mejores”.

Y se está viendo en televisión. “17 años es mucho tiempo y pienso que hay cosas de las que no era tan consciente, especialmente, de la fuerza de Rosario Montes, que era la fantasía de la novela, esa parte alegre. Pero por dentro, esta diva, soberbia, caprichosa, tuvo muchas heridas en el alma, por eso era prevenida y controladora, aunque muy sensible”.

Sin duda, una caracterización que marcó su carrera porque cuenta que aún hoy le escriben de varios países. “Muchas personas me dicen que me están viendo por tercera vez. Eso es muy importante, porque Pasión de gavilanes fue una gran producción, con una bella fotografía, de excelente calidad. Es que nosotros aquí hacemos historias únicas, somos famosos por nuestros productos, somos creativos en ese aspecto, pero nos cuesta apreciar el talento, es como si nos causara vergüenza y subvaloramos esa riqueza. Hoy, desde la madurez, yo veo ese y mis demás trabajos con mucha gratitud”.

De paso, y luego de varios artículos y comentarios sobre la forma de ser de las mujeres de Pasión de gavilanes y de un excesivo machismo, dice no estar de acuerdo. “Primero, porque es una historia creada, imaginada, con personajes que salieron de la mente del gran Julio Jiménez, y más allá de dar un mensaje, buscaba distraer, llevar a la gente a viajar por un mundo de escenarios y libretos. Y segundo, porque creo que sus mujeres tienen carácter y otras dan consuelo, son fortaleza, desde el ama de llaves hasta las protagonistas”, dice.

La cartagenera, que ha actuado en Dos mujeres, No renuncies Salomé, Dora la celadora, La Pola, Doña Bella y El baile de la vida, entre otras, cuenta que se enamoró de Pasión de gavilanes 10 años antes, cuando se emitió por primera vez bajo el nombre de Las aguas mansas.

Pero le pasó algo extraño el día de la emisión del primer capítulo, cuando todos los actores estaban reunidos en la locación del bar. “Esa noche, Julio Jiménez se me acercó y me habló, me dijo que le había gustado mucho mi personaje. Yo no lo tenía muy claro, estaba muy nerviosa, no sé explicar muy bien qué pasó, y no hablé con él lo suficiente”.

Luego, su compañero de telenovela, Juan Sebastián Aragón, le preguntó qué le había dicho Julio Jiménez, y ahí cayó en cuenta de que hubiera podido aprovechar más esa charla.

En su camino de vida actoral, otro de los personajes que recuerda con cariño es el de Tutti, en Garzón, la mujer de la vida del humorista, “que acepté porque no era el protagónico, pensando en estar más cerca de mis hijos, sin toda la presión ni los ojos encima, pero cuando empiezo a leer los libretos me di cuenta de todas las cosas que pasa y su gran tristeza”.

Hoy, tranquila, dice que el encierro no le ha dado tan duro. “Debo ser agradecida: tengo estabilidad, vivo en un lugar agradable y hay que aprender a estar con lo que nos rodea en estas circunstancias. Tengo claro que en vez de estar mirando para afuera lo debo hacer para adentro y amarnos mucho más. Es tiempo de eso”.

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