De la peste y la guerra / Biología del desencuentro – Ciencia – Vida




La creencia es la de un virus que devoraría, por sí mismo, las entrañas. Pero el mayor daño por covid-19 es a consecuencia de la reacción de nuestro sistema inmunitario, un síndrome de respuesta inflamatoria que puede llevar a falla de órganos y a la muerte.

Es pilar de la biología —o pilar por excelencia— que se rechaza lo que se percibe “distinto”. Es la base de la inmunidad contra infecciones y tumores, pero también de otras enfermedades a causa de las defensas propias que nos “desconocen” —enfermedades autoinmunes—, y causa de guerras entre seres humanos que, de un momento a otro, se perciben como “amenazas”.

El tratamiento del covid-19 incluirá estrategias que modulen la respuesta exagerada de la inmunidad y también mucho habrá por hacer ante el desencuentro de grupos humanos muy inflamables, empobrecidos por la pandemia, otros muy fortalecidos. De nuevo, la modulación de las defensas, de las barreras, será necesaria.

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Siempre se ha podido dejar de reaccionar contra lo que amenaza, aunque lo amenazante conserve su naturaleza invariable. Adquirir tolerancia implica moderación para evitar el desastre. No significa indiferencia, sino saber más acerca de eso que cambió de manera inquietante y actuar mejor. La inmunidad pasa por una forma de tolerancia.

Tendemos a cambiar como seres humanos, lo que es fortuna por mantenernos diversos, pero, por ello mismo, siempre habrá nuevos esfuerzos para tolerar. El desencuentro forzado por la cuarentena ha generado un tipo de intolerancia por la que habría que decir con Emily Dickinson, Son estos los días en que los pájaros vuelven.
Por la Peste negra los médicos llevaban máscaras terminadas en picos, como aves, con hierbas aromáticas, ante la suposición de que el mal olor causaba la enfermedad.

Hoy los médicos picoteados a muerte por empresas comercializadoras de la salud son rematados por un público intolerante y malinformado que los trata como apestados. Con Blake, habría que repetir con los galenos: ¿Cómo cogeremos lo que destruye la tristeza?

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Dolorosas enseñanzas dejará la pandemia de hoy, que más vale leer y guardar correctamente para la pandemia de mañana. Aun no se entiende del todo y la peste lo ha vuelto a remarcar: para vivir no hay que arrasar violentamente con todo porque finalmente se arrasará hasta consigo mismo.

Soy optimista. El mundo despertará. Por la ventana observo a otros, igual de sorprendidos, que podrían estar repitiendo conmigo a Pessoa, La Luna comienza a ser real.

HERNÁN URBINA JOIRO
*Médico reumatólogo y escritor.
hernanurbinajoiro.com

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