El presidente Trump alista fin a dispensa de sanciones de Chevron en Venezuela



La decisión marcaría el desmoronamiento de las operaciones de Chevron de casi un siglo en el país de mayor reservas de petróleo

La administración Trump está lista para desatar todo el impacto de las sanciones en las operaciones de Chevron Corp. en Venezuela, a medida que Estados Unidos busca presionar aún más al régimen de Maduro.

Si bien no se ha tomado una decisión, cada vez es menos probable que EE.UU. vuelva a extender una exención a Chevron para acceder a las reservas de crudo de Venezuela, dijeron personas familiarizadas con el asunto.

El mes pasado, el Departamento del Tesoro otorgó a Chevron su cuarta exención desde que se anunciaron sanciones a fines de 2018. Cuando el privilegio expire el 22 de abril, probablemente no se renovará, dijeron las personas, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas para discutir el asunto públicamente.

Tal decisión marcaría el desmoronamiento de las operaciones de Chevron de casi un siglo en el hogar de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Venezuela ha ocupado un lugar destacado en la historia de la compañía desde el descubrimiento de Chevron del campo gigante Boscán en la década de 1940. Incluso después de que rivales como Exxon Mobil Corp. abandonaron el país durante el mandato del difunto Hugo Chávez, Chevron se mantuvo.

Recientemente, la administración Trump ha intensificado los esfuerzos para destituir a Maduro y reunir el apoyo internacional para el líder de la oposición, Juan Guaidó. A principios de mes, Washington sancionó a una unidad de la mayor productora de petróleo de Rusia, Rosneft PJSC, por mantener lazos con Maduro y la compañía petrolera estatal venezolana, Pdvsa.

Una portavoz del Departamento del Tesoro, que supervisa la implementación de las sanciones, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. Un portavoz de Chevron no pudo hacer comentarios inmediatamente.

La producción petrolera venezolana de Chevron se hundió a solo 35.000 barriles diarios el año pasado, una caída del 20% frente a 2018, y apenas sobre el 1% de la producción mundial de crudo de la compañía.

Los partidarios de la posición de Chevron argumentaron que la retirada abriría el camino para que las compañías rusas y chinas expandan sus presencias y controlen más crudo, lo que dificultaría cualquier reconstrucción de la economía posterior a Maduro.

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