El reportero gráfico Manuel Saldarriaga logró su tercer premio Rey de España



El galardón lo ganó por una serie de instantáneas, tomadas a 97 niños en Chocó, que expone lo que les toca atravesar para ir a estudiar

Cristina Estrada Rudas – yenny1992estrada@gmail.com

A los 50 años, y con la vitalidad de un adolescente, Manuel Saldarriaga Quintero ha padecido paludismo, ha caminado más de 22 horas para capturar una imagen, ha organizado una exposición en la selva y ha puesto, en repetidas ocasiones, su vida en peligro por cumplir con su labor. Esto para darle rienda suelta a su pasión: la reportería gráfica. Esa profesión que hace más de dos décadas lo hace despertarse con más ganas que el día anterior, para irradiar optimismo, sin importar cuál sea la noticia o en qué lugar sucede. Él siempre tiene una sonrisa y su cámara lista.

Esas ganas de ganarle la pulseada a las adversidades del día, no dejarse atrapar por la monotonía noticiosa y su espíritu descomplicado son una marca registrada. También su buena onda a la hora de enfrentar una misión periodística. De ahí que el compromiso con su profesión lo hizo ganador, por tercera vez, del Premio Rey de España en la categoría de Fotografía por un reportaje gráfico titulado ‘La vida estudiantil en la comunidad El Guamo’, publicado en El Colombiano el 7 de octubre de 2018.

Niños indígenas emberas de la comunidad del guamo en el departamento del chocó .
Fecha de evento: 06/10/2018.
Foto: Manuel Saldarriaga Quintero

En las imágenes está retratado el respeto por el periodismo y los protagonistas de sus fotos. Esta serie de instantáneas, tomadas a 97 niños de una comunidad embera de Chocó, exponen las dificultades que les toca atravesar en la selva para ir a estudiar. En cada fotografía está marcado el deseo de los niños por salir adelante. Tal vez por eso Manuel se identifica con ese trabajo.

La noticia del nuevo galardón -lo obtuvo antes en 2010 y 2016 (único fotoperiodista colombiano en lograr tres veces esta distinción)- lo sorprendió, no podía ser de otra manera, trabajando. Estaba en las carreteras de Bocayá cubriendo el Tour Colombia. Con respeto agradeció cada llamada de felicitación y contestó cada mensaje. Y al llegar a la redacción del Diario, días después de su misión, recibió un gran aplauso de sus colegas y amigos.

“Él es el mejor. Es como San Francisco de Asís, con un don para encontrar la calma y calmar a todo el que tiene en frente”, señaló el periodista Carlos Alberto Giraldo.

‘El Gato’, como le dicen a Manuel sus compañeros de El Colombiano, por su agilidad para escalar árboles, vallas, montañas, edificios y hasta postes de luz; es un hombre tranquilo, sencillo, humilde, carismático, sociable, que siempre ve lo mejor de las personas sin importar las circunstancias en que las conozca. Tal vez por eso siempre sonríe y no solo con la boca, pues sus ojos parecen en eterna carcajada. Esa misma sonrisa se traslada a su lugar de trabajo y no se va de su rostro cuando llega a casa. Allá lo espera Isabella, su nieta de un año, quien es su felicidad, al igual que sus hijos Manuela y Mateo.

Manuel es incansable con su compromiso y posee gran disciplina en todo lo que hace. Ahora, sus compañeros no solo lo llaman ‘El Gato’, en broma le dicen ‘Manuel III’ o ‘El Rey’, sin dejar de lado los apelativos tiernos de ‘Manolito’ o ‘Manolo’, como lo conocen sus amigos. Pero, hoy en las buenas, también recuerda los momentos difíciles.

Con 20 años aprendió a ser el jefe de su casa, pues su padre murió cuando era muy niño por un derrame cerebral. Su temprana partida dejó una familia de 10 miembros sumidos en la tristeza, que ya habían sufrido la pérdida de sus dos hermanos. Aun así, Manuel no se dejó vencer por el dolor. Sacó su espíritu luchador y siendo el mayor de sus hermanos los encaminó por un camino profesional y humano excepcional. Su hermano, Santiago Saldarriaga Quintero, obtuvo en 2018 también el Premio Rey de España.

Atlético y muy intenso, sobre todo cuando juega fútbol. Amante del running, disciplinado y comprometido con su profesión, dice mantenerse en forma para afrontar los retos que su carrera le exige; pero sobre todo para los propios, porque siempre quiere hacer la mejor fotografía.

Esa pasión está reflejada en sus ganas de aprender: “Manuel tienes que aprender a volar drones”, le dijo su jefe Esteban Vanegas hace unos meses. Y él, con un poco de miedo por toda la teoría, lo miró dudoso. “¿Será que sí?”, respondió. Segundos después se dedicó al reto. Se repetía: “yo lo voy a hacer”. Y lo hizo.

“Es una de las personas más perseverantes que conozco”, dijo Vanegas. Tanto así que en sus vacaciones, mientras cuidaba a su nieta, estudiaba aeronáutica para los exámenes. Al final sacó el curso con un puntaje de 89 sobre 100, uno de los más altos.

Manuel se ganó el primer Rey de España días después del fallecimiento de su madre en 2010. Ese recuerdo y su legado fueron sus motivaciones desde niño, en el barrio Santa Cruz de Medellín. Sin duda, muchos sentimientos atravesaron su corazón, pero hoy, como entonces, su presencia permanece porque “el amor de madre trasciende todas las barreras del tiempo y el espacio y ella siempre está ahí”, dice.

Niños indígenas emberas de la comunidad del guamo en el departamento del Chocó .
Fecha de evento: 06/10/2018.
Foto: Manuel Saldarriaga Quintero

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