“El país requiere que hagamos un conteo intercensal en tres años”



Uno de los objetivos del Dane es hacer seguimiento a la evolución poblacional, teniendo en cuenta que en 2018 la migración venezolana impactó los resultados.

Adriana Carolina Leal Acosta

Por errores en la planeación del censo de 2018, en 2019 el Dane fue blanco de críticas que, según Juan Daniel Oviedo, su director, fueron superadas. Sin embargo, se prevé hacer un nuevo conteo intercensal en tres años.

Luego de haber tenido dificultades técnicas con el censo, ¿migrarán a lo digital?

Primero es importante decir que pudimos identificar plenamente a 44 millones de personas, y con ello logramos identificar geográficamente dónde estaban los otros 4,1 millones de colombianos que se omitieron por los errores de procedimiento que se admitieron, gracias a técnicas geoespaciales y econométricas aplicadas.

Ahora, parte de lo que viene es fortalecer el uso de plataformas electrónicas y hacer pilotos para la recolección de la información porque hay una cuestión muy importante y es que, aunque el censo se vuelve a hacer en 2027, para que no caiga en año electoral, el país requiere que hagamos un conteo intercensal en 2023.

¿Por qué será necesario?

Además del problema político y operativo que tuvo el censo de 2018, este se hizo con un proceso migratorio que estaba a mitad de camino. Por eso vamos a incorporar a las proyecciones poblacionales la nueva evolución migratoria. Además, no sabemos si en 2023 los 1,7 millones de migrantes venezolanos que llegaron en los últimos cinco años a Colombia se van a quedar o se irán. No obstante, este proceso sería menos extenso que el censo, solo con cinco o diez preguntas básicas.

¿Cuándo inicia el censo económico y por qué es urgente?

El barrido de información empezará en 2021, tocando puerta por puerta, y haremos un conteo preliminar en 2020. Ahora bien, el censo económico no se hace desde 1991, y fue con datos recolectados en 1990. Además, la última información sobre la que siempre hemos trabajado, que fue recogida de forma indirecta, en la que se concluyó que en el país 96,4% de los establecimientos son microempresas, 3% son pequeñas empresas, 0,5% son medianas y 0,1% son grandes empresas; viene de 2005 y hoy no hay un registro preciso.

El país tiene una asimetría de información muy grande sobre cómo es su estructura productiva y cuáles son las condiciones específicas que caracterizan a las empresas en función de sus modos de producción, la forma cómo vinculan a los empleados, los modos como llevan la contabilidad, cómo les pagan a sus proveedores, es decir, todo lo que compone la cadena de valor.

Hasta ahora, la información económica solo se ha obtenido por volúmenes de producción con las encuestas anuales de comercio, industria y servicios, por lo que no se están mirando a las microempresas, y es ahí donde está el caldo de cultivo de la informalidad económica, vista como un elemento sistémico en el país.

Además, en este censo tendremos en cuenta dos sectores que han sido ignorados en las encuestas anuales hasta ahora: transporte y construcción.

¿Entonces también se incluiría a los informales?

Toda la literatura económica sobre los modelos de desarrollo productivo ha dicho que eso de pensar que la informalidad es mala per se, hay que dejarla de lado. Si la informalidad pesa 46% en el mercado laboral y si empresarialmente puede llegar a superar 60% de los casos; si ha existido pese a los periodos de recesión, austeridad y bonanzas, es porque es un fenómeno resiliente que tiene unas características de las cuales podemos aprender lo bueno. Por eso debemos dejar de lado la estigmatización y conseguir información de cómo funciona el sistema informal.

¿Cómo está avanzando el catastro multipropósito?

Ya están haciendo levantamiento de información en Bucaramanga y el Valle del Cauca. Sin embargo, uno de los aspectos que quedó pendiente en esta reforma de la política catastral fue la financiación. Nosotros llevábamos un artículo en el Plan Nacional de Desarrollo que decía a las autoridades municipales que una parte de lo que se recaude del predial gracias al mejoramiento de la información catastral, se destinará para financiar el levantamiento demás información, pero eso no se aprobó. Entonces, estamos trabajando en un proyecto ‘tipo’ para que se pueda financiar esto a partir de regalías y los territorios lo presenten en los Ocad.

¿En cuánto podría cerrar el desempleo de 2019 y por qué se ha mantenido al alza?

Esperamos que esté abajo de 10,6% gracias al efecto estacional positivo que suele tener diciembre, pero la cifra no alcanzaría a ser de un solo dígito. Mi hipótesis frente al desempleo, porque lo vemos en los datos, es que hay un problema estructural que comenzó con el fin de la bonanza de los commodities a finales de 2014, cuando el precio del barril de petroleo cayó se estabilizó por debajo del valor de esa época.

Esa caída fue muy fuerte e influyó con lo que tiene que ver con el sector público y los recursos que inyecta a la economía. El ajuste fue supremamente drástico porque tenía a una economía moviéndose de forma importante en el sector construcción. Pero cuando el Gobierno tuvo que ajustar la billetera, la construcción de casas gratis empieza a ajustarse y se frena, lo que lleva a que todo el encadenamiento de actividades asociadas, que son tan importantes en la generación de empleos, genere dificultades en otros sectores como por ejemplo en el manufacturero de metalurgia, porque sino se construye, no hay vigas que hacer.

Además se empieza a ver cómo la economía empieza a cambiar la forma de agregar valor y es así como por ejemplo en el sector agropecuario, mientras en 2015 se necesitaban 75 personas para generar $1.000 millones de valor agregado, en 2018 se necesitaban 67 personas. O en el caso del comercio, en 2015 se necesitaban 50 personas para generar esos $1.000 millones, y en 2018 solo 47.

La economía ahora generar valor con menos inversión en el recurso más costoso que es el humano, ha habido una sustitución muy importante del empleo por otros factores de producción para garantizar la rentabilidad de las empresas, entonces cuando al economía rebota como dice el ministro de Hacienda, lo hace de una forma muy distinta a la de la crisis. Las empresas tienden a utilizar el capital, porque tienen el descuento del IVA a compras de capital por ejemplo. Entonces, en ese caso, el sector manufacturero lo que hace es que abarata el recurso de capital en relación con el empleo y por eso lo que hacen las empresas es tecnificar y automatizar sus procesos de producción, lo que afecta de forma estructural la demanda de empleo en el país. Por eso es que el sector manufacturero no ha podido generar el empleo que venía generando hace años.

Los sectores claves que son los que tienen más encadenamiento, como por ejemplo el de metalurgia, construcción y textiles, son los que están varados. Es decir que el modelo de crecimiento que está basado en comercio que no es clave. Podemos estar creciendo mucho en comercio, en administración pública y en restaurantes, pero esas no son las actividades de altos encadenamientos que van a multiplicar el empleo.

Además, en los momentos de crisis la gente busca formas distintas de hacer dinero. Un ejemplo es la masificación drástica de las tiendas de descuento duro en el país entre 2016 y 2019. Y cuando uno ve eso, que en el comercio lo habitual era que en los pequeños municipios era ir a Bogotá comprar en un tienda de gran plataforma y llevar a vender en la tienda de barrio. Pero eso ya no es necesario porque cada 200 metros hay un ‘discounter’ y eso gente se queda sin trabajo, porque en muchos casos el nivel educativo es básico. Por eso es que se requiere de políticas públicas para generar nuevos empleos.

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