Generar empleo necesita un plan de choque



Los colombianos ven como la tasa de desempleo se instala en dos dígitos, que dicho de otra forma va rumbo a los 2,5 millones de personas. se necesita un plan de choque a largo plazo

El desempleo en Colombia, que ya se estancó con tendencia al alza en los dos dígitos, se configura como el problema macroeconómico más importante en el mediano plazo y requiere que el Gobierno Nacional, las centrales obreras y los gremios económicos adelanten de manera conjunta un plan de choque que lo vuelva a llevar a ese solo dígito en el que se encontraba hace año y medio. Valga la pena aclarar que la situación del número de personas que buscan trabajo cada mes, y que suman en promedio unas 300.000, no es culpa de la actual administración central, sino del bajo crecimiento de la dinámica constructora, el leve repunte industrial y, obviamente, de la llegada de miles de venezolanos, que hoy representan mano de obra calificada -no necesariamente informal- que está compitiendo con los locales. Colombia le debe salir al paso al desempleo con un plan de choque que no solo aminore la preocupante situación, sino que desinfle una bomba social. Hay ciudades en donde los jóvenes no estudian y no trabajan, lo que es un foco de protesta permanente con justas razones, pues es muy difícil conseguir trabajos estables en ciudades como Cali o Medellín.

El choque de empleo debe ser una suerte de plan de incentivos empresariales para generar trabajos formales, más ayudas dirigidas por sectores, por ejemplo, en la construcción y la agricultura. Además, debe ir acompañado por normas laborales más flexibles que le den paso a la remuneración por horas y a la distinción entre sectores económicos. Nadie puede estar tranquilo por la escalada del desempleo y, peor aún, no hacer nada para que sea un momento de liderazgo en el Ejecutivo para juntar gremios y sindicatos sobre una sola idea: crecer la economía y generar más trabajo. El lío es ese: no hay liderazgo en el panorama económico que convoque alrededor de un plan de choque que baje el número de personas sin trabajo y sin compromiso con el crecimiento. Ese liderazgo huérfano debe ser adoptado por los gremios tradicionales bajo la tutela del Gobierno; no se pueden sentarse a esperar a que sean las marchas sociales, tipo Chile, las que los obliguen a hacer algo.

La discusión por el incremento del salario mínimo para 2020 puede ser un punto de partida para encontrar posiciones novedosas sobre el desempleo. Es en ese marco en donde confluyen las expectativas de los empresarios y las necesidades de los trabajadores, escenario donde el Ministerio de Trabajo puede jugar ese papel de líder; por ejemplo, se puede pactar un acuerdo bianual, no anual, que tenga compromisos en generación de empleos. La idea es acordar un incremento del salario básico por dos años en lo que las empresas puedan hacer prospectiva a mediano plazo y así impactar la generación de nuevos empleos formales. Es un momento de grandeza en propuestas y de liderazgo para abordar la situación.

Nadie puede quedarse cruzado de brazos esperando las cifras mensuales de desempleo. Ya sabemos que seguirán subiendo, pues es la tendencia social, que por la vía del bajo crecimiento y de la diáspora venezolana, no han podido cambiar. Es un momento precioso para retomar ideas distintivas y para enfrentar una situación que puede pasar de problema a caos.

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