Decida la vida que quiere tener / De tu lado con Álex – Vida




Escenario 1: Suena la alarma. Renegamos porque es hora de despertar. Renegamos porque no hemos dormido lo suficiente e igualmente tenemos que ir a trabajar. Renegamos porque el hijo dejó ropa botada en el piso; la recogemos, pero pensamos que siempre es lo mismo y nada cambia.

Nos entristecemos porque nuestra pareja se fue sin despedirse y decidimos que en la noche no le vamos a hablar. Refunfuñamos porque el tráfico está terrible. Nos desesperamos porque se acerca Navidad, nos toca comprar regalos y no hay suficiente plata ni tiempo. Miramos el reloj… y ni siquiera son las 9 a. m.

Escenario 2: suena la alarma. Damos las gracias porque tenemos oídos para escucharla, ojos para verla y aliento para apagarla. No dormimos lo suficiente, pero agradecemos la cama, las cobijas y un día más de vida. Toca ir a trabajar, pero apreciamos que, aun cuando tal vez no nos apasione, nos paga los gastos.

Nuestra pareja no se despidió, quizás estaba de afán; entonces, pensamos en escribirle un mensaje para desearle ‘un bonito día’ y decirle que ‘nos debe el beso’ para cuando nos volvamos a ver en la noche. Otra vez la ropa está en el piso, sabemos que no es nuestra responsabilidad ordenarla, así que la dejamos ahí para que nuestro hijo la recoja y esta noche le pediremos que lave los platos.

Pareciera que nos esforzamos más en hallar causas para sentirnos miserables que en cuestionar nuestra actitud y crear resultados diferentes.

El tráfico está terrible, así que aprovechamos para poner un pódcast o un audiolibro o nuestra canción preferida… ¡y a cantar! Ya casi llega Navidad, pensamos: ‘Gracias a Dios tengo familia para poder compartir, y este año voy a proponer que hagamos una donación en dinero, en vez de abrumarnos con el asunto de los regalos’.

¿Ven cómo, en la mayoría de las situaciones, buscamos activamente razones para renegar y ser infelices? Pareciera que nos esforzamos más en hallar causas para sentirnos miserables que en cuestionar nuestra actitud y crear resultados diferentes.

¡Sea consciente de si está buscando razones para deprimirse, en lugar de hallar razones para ser feliz!

En los dos escenarios, la realidad es EXACTAMENTE la misma. Es el mismo día, con las mismas problemáticas. Lo único que cambia es la manera como lo afrontamos. En ninguno de los dos escenarios es posible controlar las circunstancias externas, pero sí la forma como las percibimos y reaccionamos ante ellas.

Si quiere ver cambios sustanciales en su vida, preste mucha atención a los detalles y a la actitud con la que la vive. ¿Está gastando su valiosa energía quejándose o, por el contrario, la invierte en ver y crear una realidad distinta? ¡Sea consciente de si está buscando razones para deprimirse, en lugar de hallar razones para ser feliz!

ALEXANDRA PUMAREJO@detuladoconalex

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